lunes, 13 de mayo de 2013

Castle Gay's Mount

Me va a ser muy difícil esta crónica, porque me temo que la anterior ha generado muchas espectativas y, claro, una de esas sale solamente muy de vez en cuando.


Nunca había estado yo en Montealegre, ni en la carrera ni en nada, pero tampoco había otra cosa mejor que hacer ese sábado. Además, la propuesta de intercambio de camisetas por un día había tenido una fenomenal y fulminante acogida, y no por parte de cualquiera. Sí, habían cogido el testigo nada más y nada menos que esos dos grandísimos campeones (y mejores aún como personas) que son Mariángeles Magán y Paco Núñez Chumillas. Para más inri, encima Mariángeles me propuso, además del intercambio de clubes por un día, hacer la carrera juntos. Dicho y hecho, tras un sinfín de mensajes a través de Facebook, en eso quedamos.

Así que allí nos plantamos en lo que pretendidamente iba a ser una calurosa tarde primaveral. Por suerte después de salir de mear en los aseos de la Policía Local se empezó a nublar y se quedó una tarde ideal para correr. Por fin nos vemos junto a la entrega de dorsales y hacemos el intercambio ceremonial de camisetas, con varios modelos para elegir. Yo me clavé el modelo 2013 de la camiseta del C.A. Albacete, de color rojo, mientras que ellos finalmente optaron por camiseta de manga corta ella y de tirantes él, ambos modelo Dosquince 2012 (de momento en vigor pues no se renovó el modelo en 2013). Luego, junto a la línea de salida, los típicos saludos a diestro y siniestro, explicaciones sobre las equipaciones que portábamos ese día, algunas fotos, y venga, al tema.

Lo veo y aún no me lo creo.
Parece ser que Mariángeles no quería dar el todo por el todo en esta carrera (y de hecho no creo que hubiera tenido ningún problema en ganar), pero como si no le hace compañía a alguien acaba por embalarse, suele elegir a un primo (un familiar que es primo suyo, pero como aquel no pudo venir, eligió al primo que os habla). Así que nos colocamos en la línea de salida, más atrás de donde ella se suele colocar, y mucho más adelante de donde lo suelo hacer yo.

Salimos por fin tras una breve espera y bastante rapiditos, por cierto. No sé si alguno habréis tenido alguna vez la ocasión de compartir carrera con un auténtico monstruo (monstrua, en el caso que nos ocupa) que es capaz de imprimir en cualquier momento a la carrera una velocidad muy superior a la tuya. Pues ya os digo yo que es una sensación extraña. Por un lado yo iba tratando de hacerlo lo mejor posible, y lo estaba consiguiendo: el primer km en 4:39 (que ya tiene un trecho de cuesta arriba) y el segundo 4:57 (que es el resto de la cuesta y un poco más ya bajando). Además en esos dos km ya adelantamos a unos cuantos a los que normalmente suelo dar caza en la segunda mitad de las carreras. Y además había a mi alrededor algunos a los que jamás llevo tan cerca. Pero por otro lado iba pensando: "Verás que pajarón en la segunda vuelta, y encima no te conoces el trazado, te vas a quedar clavado en la cuesta cuando tengas que volver a subirla, so listo".

Pero no. En la suave bajada que hay al salir del pueblo nos iba dando el viento de cara, refrescándonos ligeramente aunque la temperatura era buena. Y después, como sabéis, se da la vuelta de cara al pueblo otra vez, en ligera subida, de las que no matan pero que se hacen pesadas. Por suerte el camino estaba bastante cuidado. Entrada al pueblo por la parte más alta del mismo, y paso por meta siendo el km el 5+300 aproximadamente.

Ojo, únicas dos personas en la foto con los dos pies en el aire.

Poco a poco se me fue quitando el miedo al ridículo porque, a pesar del ritmo frenético (para mí; a Mariángeles no se le quebraba el resuello ni de lejos), me econtraba bien de fuerzas. Incluso ibamos charlando cuando la gravedad se ponía a favor y no hacía falta tanto esfuerzo para mantener la zancada a buen trote. Llegamos al punto más bajo de la prueba, donde María Jesús y mis chiquillas se habían colocado estratégicamente para darnos ánimos bueno será para darte ánimos a tí, porque a la Magán si acaso los ánimos serían para que no te dejara tirado y te sacara diez minutos en los cinco kilómetros que faltaban antes de la cuesta. Nos salió un poco más lenta que en la primera vuelta, pero bueno, no se dio del todo mal. Luego otra vez alejarse del pueblo cuesta abajo y regresar cuesta arriba.

En el km 9+500 más o menos viene de frente a buscarnos el Sr. Chumillas para rodar los últimos hectómetros juntos. Nos dice que, a pesar de ir a mi ritmo (¿cómo que "a pesar"? ¿no será más bien "gracias a"?) ella marcha la primera de la categoría senior femenina. Y es que esta categoría en concreto se ha quedado, salvo por ella, practicamente sin damas capaz de bajar de 4:45 en distancias superiores a 10 km. Él ha quedado "octavo o noveno", porque aunque no iba a salir al 100%, al final se ha picado y ha acabado adelantando a unos cuantos superclase que avanzaban por delante.

Momento histórico para el Dosquince (y para el C.A. Albacete también, ¡¡qué pijo!!)

De ahí en adelante el perfil era descendente casi en la totalidad, y como aún me quedaban fuerzas, saqué pecho y apreté un poco más (sabiendo que para ellos ese plus de velocidad les costaba el mismo esfuerzo que apartarse una mosca), llegando a la recta de meta en un frenético sprint ja ja ja ja sprint ja ja ja no me hagas reir deteniéndonos únicamente para coger a mi hija Claudia, la mayor, y entrar juntos en meta con ella vamos, la típica estampa de mariquituso en la que entras en meta cogido de la mano de un compañero, pero que por esta vez se te perdona ya que por lo menos ibas de la mano de una mujer y de tu hija, podríamos tirar de hemeroteca y sacar todas estas ridículas entradas en las que parece que estuvieras ganando algo.

Un carrerón, en la medida de mis posibilidades: tiempo 50:25 en 10.560 metros según mi GPS, media de 4:46 min/km (4:44 según la organización), puesto 275 (de 675 llegados a meta), puesto 67 (de 136) en mi categoría "Veteranos A". Y atención, porque aquí no se acaba la cosa, porque como esto de intercambiar la camiseta me lo tomo como una gran responsabilidad, llevé a Mariángeles al octavo puesto en la clasificación general femenina y, por añadidura, a lo más alto del pódium de la categoría "Senior Femenina", ¡¡chúpate esa!! ¿vas a acabar ya de colgarte medallas, flipado?

Despedida y cierre: tras pasar por meta, abrazos, besos, saludos, presentaciones, más besos, más saludos, más abrazos y despedida hasta Almansa, donde nos devolveremos las camisetas lo de las dos cervezas que te tomaste de un trago cállatelo. Por cierto, que yo creo que la de Paco N. Chumillas ha tenido sobre mí el efecto "capa de Superman". Y a ellos tampoco se les ha dado mal la cosa con la arlequinada. Espero que le hayan dejado un áura mística que hagan que, cuando las vuelva a vestir, me den alas... aunque, ahora que lo pienso, esas camisetas deberían ser vestidas este año por vosotros, ¡oh, queridos lectores! Y dado que Almansa está a la vuelta de la esquina y que Héctor Plaza, del Don Quijote, está lesionado (¡un abrazo y recupérate pronto!), ¿qué me dices, te atreves a probarte la camiseta de cuadros mientras yo me pongo la de tu club? ¡¡Ánimo, chinchillas, salobrales, runningalbacetes, tarazonas, diezmillas, valdegangas, keniatas!!

Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.

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