jueves, 6 de marzo de 2014

Abenginebra Tueni-fori

El pasado sábado, en Abengibre-bre, tuve el placer/honor y él tuvo los huevos/vergüenza de inaugurar la temporada de "Intercambios Dosquince 2014", haciendo trueque de elásticas con el ínclito e inimitable Champi Morosgoványi, del club toledano Martin Team. Dicho club lo formó hace unos meses Óscar Martín, ex-atleta internacional y campeón de España de maratón en Vitoria el año 2007 (http://www.rfea.es/sirfea/ficheros/personas/almacen/martinoscar.pdf), para ayudar con sus consejos a atletas populares que disfrutan de este hermosso deporte. Eso sí, como es puto mercenario y pesetero (Champi, a Óskar no tengo el placer) en el Circuito corre como si fuera miembro del CDE Cansaliebres Runners, para ayudar a los colegas a puntuar en alguna carrera y esas cosas; pero eso sí, siempre corre con la elástica del Martin Team, que es como la de los All Blacks, que como buen heavy y tio duro que es, le gusta más que la azul celeste gayer de los Cansaliebres.


Con semejante presentación la crónica que, oh querido lector, estás leyendo, no puede sino decaer más o menos estrepitosamente en calidad. Como la carrera de Abengibre-bre ya la conocéis, no entraré en describir que consta de dos vueltas idénticas de 5 km bastante bien medidos, que nada más empezar hay una cuesta de 1 km aproximadamente, en lo que allí llaman, o llamaban, Camino de Abengibre a Las Eras, luego otro km largo llaneando entre viñas, para luego dar la vuelta por un camino más o menos paralelo al anterior, descendente para más señas, que nos devuelve al pueblo en el que, tras un breve callejeo de otro km más o menos, volvemos al punto de partida. Y así dos vueltas. Lo que sí diré es que llevaba varios años sin ir a esta carrera, a pesar de haber sido uno de los 100 (más o menos) participantes en la primera edición de la susodicha, allá por ¿2007?, cuando no formaba todavía parte del Circuito y aún había huecos en varios fines de semana.


Conocí a Champi el año pasado en la última carrera, la de las Navas sí, la que corrí borracho. Y es que paradójicamente de momento aún no me han partido la cara por estos pueblos de la provincia, sino más bien todo lo contrario. La gente me aborda para felicitarme y decirme que lee esto, aunque por suerte no en todas las carreras, porque lo cierto y verdad es que me da un poco de vergüenza y a veces tengo la impresión de no haber sido todo lo simpático que se espera. Algunos casos como el de Champi (si se me escapa alguno, sorry) son los de Eva en Molinicos ¿2009?, Two-millas el año pasado en Madrigueras, Magana en Casas de Lázaro, Anabel en La Gineta, Juanmi en Villalgordo, Ángel en Santa Pola, o una moza de Jaén, del C.A. Sierra del Segura, que me saludó en Balazote hace bien poco, y que me dijo que lee esto (¿me cambias la camiseta?). Después Facebook y Whatsapp hacen el resto.

No se aprecia, pero en vez de llevar la camiseta preparada a tal efecto para estas ocasiones, vestía la que lleva mi nombre en la espalda... y creo que no le dieron ninguna colleja. Con esta foto también se demuestra que se puede llevar la camiseta del Dosquince, entrar entre los primeros, y no llevar cara de gilipollas toda la carrera :-b

El otro día, antes de empezar el correteo en Abengibre-bre, le comenté al Dr. Segura que, a pesar de haberme devanado el celebro en la última entrada correspondiénete a la carrera de Molinicos, y que no es por nada pero me había quedado bastante requetechupiguay, que "sólo" había tenido unas 90 visitas (por cierto, sólo un puñado de unos 20 "me gusta" en el CaraLibro, ¡¡cabrones, madafacas, darle!!), mientras que otras más infames habían tenido más lectores. Pues he de decirte, Segura, lector, que cuando he entrado para empezar a escribir, con poca gana, esta entrada, me he topado con que las estadísticas de blogger me informan de casi 550 visitas a Moll y Nick os ví. ¿Y todo esto a santo de qué lo cuento? Ni idea, hasta yo me he perdido. Bueno, sí, que o las estadísticas de blogger están mal o esto se está volviendo bizarro, grotesco.

Al fondo se ve a unos que ya venían abrazándose para la foto.
 
Poco misterio en cuanto a la carrera en sí. La hice casi todo el rato sólo. Salí con Blas pero iba un punto más rápido que lo que yo quería (nota: estábamos a sábado por la tarde y el domingo por la mañana tenía que hacer nada menos que 30 km), así que le dejé irse a la altura del km 3, más o menos. Sin embargo en la segunda vuelta le volví a alcanzar, allá por el km 8, así que acabé la carrera con él. Al final me salieron 49:30, es decir, bastante bien para las condiciones de la carrera (mucho aire de cara en la bajada y una lluvia fina pero jodona), demasiado forzado incluso... sobre todo teniendo en cuenta lo del día siguiente (os la sopla pero al final el domingo cumplí como un campeón y me clavé mis 30 kilometracos entre pecho y espalda, con la impagable compañía de Juan Perdigón, aunque noté el cansancio añadido a causa de la carrera del sábado).

Por una vez, y a ver si sirve de precedente, la reunión-conciliábulo-aquelarre de la delegación dosquinceña se hizo con un hueco en el extremo de una de las mesas, donde me clavé tres grandes vasos de cerveza que me supieron a gloria bendita y que me hidrataron convenientemente, así como un buen puñado de patatas fritas que, como todo el mundo sabe, presentan la combinación perfecta de hidratos y grasa para la recuperación post-carrera.

- Camarero, ¿puede uested decirme el menu del día?
- Pues verá, señor, de primero tenemos arroz a la cubana, o bien arroz con pollo y setas agridulces.
- ¿Y de segundo?
- De segundo, paella o arroz con conejo.
- ¡Coño! ¿Y de postre?
- De postre tenemos arroz con leche o arroz dulce con caramelo.
- Todo tiene arroz, menos mal que la música que tienen puesta es buena... ¿quién canta?
- Claro, señor, en el equipo de música siempre ponemos... a-rroz Stewart.

(nota: el porqué de este chiste así sin venir a cuento sólo lo conoce una persona, a los demás que os follen)

Y ya por último, o penúltimo, felicitar a los ganadores. Me sorprendió el masculino porque, con el viento que hacía, sus apéndices orejiles le hacían de freno con el viento en contra, si bien estoy cayendo en la cuenta de que también harían de velamen impulsor cuando llevaba el viento a favor. Enhorabuena también a Elena pero, no quiero terminar sin felicitar también a Adela que ha terminado este año segunda en todas las carreras menos en Elche, que fue tercera (a Yeste no fue, no por nada, sino porque se fue a Santa Pola). ¡¡Ánimo Ade, a ver si en alguna de las próximas carreras no te arrebata el triunfo alguna de estas cabr**as!!

Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.

martes, 25 de febrero de 2014

Mol y Nick, os ví (2014)

Molinicos es una de las carreras donde el número de participantes supera el de los habitantes censados en el pueblo. Sólo vamos el día de la carrera, y el pueblo se ve bastante animado, pero seguro que en el día a día por allí no va ni Harry.

Aviso para los que no suelan pinchar en el vídeo: contiene tía buena, es gracioso y la música cojonuda.

¿Cuándo empieza a escribirse algo, por ejemplo, la crónica de una carrera? Pues hay que empezar bastante antes, dentro del celebro, aunque sea con una pequeña idea de lo que se va a hablar. Luego hay que ir dándole forma poco a poco los días de antes, durante el viaje, en el calentamiento, mientras se corre, en el aperitivo final y luego ya en el coche de vuelta ponerle la guinda. Pero lo más difícil es mezclar todo eso, desechar lo que no vale, ensalzar lo que puede dar juego, ordenarlo y después darle forma.

Llegada de los diestros a la localidad serrana.
Cordial recibimiento, con foto, de nuestro amigo Javi Cejas.

Molinicos es la primera carrera del Circuito que corrí, allá por 2006. Desde entonces hasta ahora creo que no he fallado nunca a la cita. Para mí es una carrera especial, pero vamos, que si algún año de estos no puedo ir, pues me la suda, porque al fin y al cabo en la vida hay otras cosas más importantes por ejemplo mojar el churro en el chocolate.

No puedo hablar de la carrera del domingo pasado sin hablar del dosquince, porque en el club hemos elegido el día de la carrera de Molinicos para estrenar la nueva equipación. No exenta de polémica, mantiene la idea de los cuadros blancos y naranjas, aunque hemos aprovechado Gossi y yo mismo (encargados este año de este tema), para hacer un refurbish del diseño, dándole un toque distinto. El color naranja ha salido bastante apagado, los cuadros son un poco más grandes que lo pactado, y el hueco para la manga en las camisetas de tirantes tiene un tamaño grotesco. En la parte positiva, y aunque no se aprecia en la foto, destacar que en la parte de atrás cada uno llevamos personalizado nuestro nombre, lo cual mola bastante. Pero bueno, lo importante es que el cambio está gustando, la camiseta sigue siendo llamativa, exclusiva, y da de qué hablar todavía alguno está metiendo el dedo en la llaga y al final lo que pasa es que le van a soltar una hostia. Ja, ja, ja, ¿a ver quién tiene cojones huevos narices para hacer un intercambio ahora?

Los Ocho Jinetes del Apocalip-shit.

Tampoco puedo hablar de la carrera sin asociarla al entrenamiento para la Maratona di Roma (que ya sé que os la pela, pero a mí me la suda que os la pele). Se encajaba en una semana de relativa descarga, pero el principal escollo es que Juan Ra había tenido una rotura fibrilar y llevaba 10 días parado... ¿una locura comenzar de nuevo los entrenamientos en la carrera de Molinicos? Bueno, si se lo toma uno con calma, no. Si se tienen amigos, tampoco.

Podría entenderse la carrera de Molinicos como la vida misma. Suponiendo una longevidad de unos 90 años, a cada km de esta prueba le corresponden unos 6 años de vida:

  • Los 2 primeros km corresponderían a la niñez, hasta los 12 años. No te enteras de mucho, vas trotando a ritmo cómodo, sin ser muy consciente de lo que te espera por delante. Estás descansado y relajado, te lo tomas con calma, y todo es muy sencillo, porque prácticamente te lo dan todo hecho. Ahora tienes muchos amigos, aunque a muchos no los vuelves a ver, como mucho puede que vuelvas a saber algo de ellos si tienes interés. Incluso es posible que aún no hayas coincidido con los que luego compartirás muchos años, muchos kilómetros. Es una etapa que echarás de menos. Salimos los 4 ya fotografiados, junto con Blas, para intentar hacer toda la carrera juntos los cinco. Ritmo suave al principio mientras nos sacan del pueblo por la carretera que va al Embalse de la Fuensanta (por decir algo, porque esta carretera no lleva prácticamente a ningún sitio). Regresando al pueblo por el carreterín que discurre junto al Arroyo Morote saludamos a unos y a otros, luciendo la nueva equipación que no deja a nadie indiferente y dará mucho que hablar aunque no tanto como el nuevo fichaje femenino de Los Keniatas.
  • Del km 2 al 3, la adolescencia, de los 12 a los 18 años. Una parte de la vida, de la carrera, que empieza a complicarse. Algunas partes se hacen realmente duras, algunos aquí ya se atascan y no se acaban de recuperar nunca. Es una etapa que hay que afrontar con cabeza, sin prisa, con confianza, pero trabajando duro. La re-entrada al pueblo después de un tramo relativamente cómodo se hace dura, aunque poco a poco va quedando atrás. Dosificamos bien y el grupo de cinco seguimos unidos y no nos separamos salvo por unos pocos metros. El lesionado ya es ex lesionado y los más lentos del grupo van bien.
  • Del km 3 al 5, la juventud, de los 18 a los 30 años. El tema se suaviza ligeramente, hay altibajos. Algunas sensaciones son agradables, otras no tanto. Es una etapa en la que hay un poco de todo, pero en la que el camino, la vida, se te empieza a ir poniendo más difícil. Todo depende de cómo te hayas estado preparando, de cuáles sean tus metas y el ritmo al que quieres ir alcanzándolas, el esfuerzo que seas capaz de hacer y soportar. Aquí es clave elegir las compañías, porque aunque acabes sufriendo y cansándote, se te hará  mucho más llevadero y el recuerdo que te quedará será siempre bueno. Vamos relativamente cómodos, adelantando a gente poco a poco (claro, que hemos salido desde atrás del todo), reservándonos. Llegamos al primer avituallamiento arriba, en la zona alta del pueblo, sobrados de fuerzas aún. Bajamos sin prisa y al llegar al pontón sobre el Arroyo de Fuente-Higuera, giramos 180º pidiendo aplausos a los que allí se reúnen. Empieza la subida aunque seguimos en asfalto, y en esta zona alcanzamos a los superveteranos (demasiado pronto para el ritmo que llevamos nosotros).
¡¡Espera, Blas, que no sales en la foto!!

  • Del km 5 al 9, la época adulta, de los 30 a los 55 años. Una etapa similar a la anterior, pero más larga, mucho más larga. Te empiezan a pesar los años, los kilómetros, y se te hace duro avanzar y ascender. Pero como antes, si lo tomas con filosofía y has hecho bien tu trabajo, tendrás tu recompensa. Si no es así, puedes verte muy solo, ver a la gente pasar y echarte la delantera, sufrir en gran medida y, en definitiva, pasar un calvario. Con el camino entre los almendros, que en los códices más antiguos figura como 'Camino a Elche', continúa la subida lenta y constante, en este inicio del recorrido que da la vuelta al Cerro de la Dehesa Vieja. En las primeras estribaciones nos paramos a que Ángel (¿qué Ángel? ... ¿y a vosotros qué cojones os importa?) nos haga unas fotos, vamos sobrados, por lo menos algunos (y de momento) y se nos nota. Al llegar a un pequeño altillo, después de un avituallamiento, dejamos el camino para girar a la derecha hacia el paraje de Las Almagreras, en el cual nos damos un pequeño descanso ya que hay una zona llana, incluso con una leve bajada. Los más fuertes tenemos casi que parar para que nos alcancen aquellos a los que más se les ha atragantado la subida. Enseguida entramos en la pinada, por la que el camino discurre sinuoso entre sombras y claros; vamos comentando la jugada con propios y extraños, siempre de buen rollo, y con Luis animando constantemente a nuestro Presi, que no se detuvo a caminar ni en las rampas más duras. A falta de unos cientos de metros vamos animando a la gente a la que alcanzamos, pusilánimes que ya se han desfondado y están andando, a que se unan a nuestro autobús, que no se para, que sube y sube siempre corriendo. Más arriba, en la curva de siempre, está aquel vetusto hombre viejo de cojones del chaleco naranja, como es habitual en él, dando fe de que sólo queda un último repecho, el más duro, antes de llegar a la cima. Blas se detiene en esta última rampa a atarse los cordones porque no podía más, así que no salió en la foto que Javi nos hizo en la cumbre.

En la parte más alta de la carrera, abrazados como si nos recogiéramos de un largo día de Feria.

  • Desde el km 9 al 11+500, seguimos en la época adulta, desde los 55 hasta los 70 años. Llega un momento en la vida en que todo se pone cuesta abajo, por un motivo o por otro. Conviene relajarse y dejarse llevar, puesto que al fin y al cabo ya queda poco. Antes de que sea muy tarde y tus fuerzas no te lo permitan, es mejor aflojar, tomarse la cosa con calma y hacer que todo nos resbale. Algunos, empero, aprietan mucho en esta etapa, con riesgo de pegarse un batacazo, aunque disfrutan de la sensación de poder rozar el límite a pesar de la cantidad de camino que han dejado atrás. Llegados a este punto iniciamos la bajada más lenta que nunca hice yo en Molinicos, pero claro, había que esperar al más lento en estas lides, que no es otro que Blas quien, a causa de su rodilla, no puede alcanzar la velocidad máxima a la que la gravedad nos impele. Así que perdimos de vista casi inmediatamente a todos aquellos con quienes habíamos compartido subida. No nos quisimos arriesgar, así que fuimos disfrutando de la bajada, intentando no arrimarnos mucho al Barranco Oscuro de la Erica que es un paraje por el que se pasa de refilón aunque bien pudiera ser otra cosa, llegando finalmente a la Huerta de la Mina y a la aldea abandonada de Las Hermanas, yendo a parar finalmente a la carretera, la misma por la que abandonamos inicialmente el pueblo al principio, solo que esta vez en sentido contrario, para regresar a él.
  • Desde el 11+500 hasta el final, la vejez, desde los 70 años en adelante.Las preocupaciones empiezan a ser mínimas, la vida se nos pone plana y sin baches ni sobresaltos. Si acaso algún giro sinuoso que no tiene por qué afectarnos, y más facilidades que otra cosa. Vemos la luz al final del túnel, vemos que la cosa se acaba, pero estamos preparados para el fin y tratamos de no penar demasiado. Añoramos el lugar en el que nacimos, del que partimos, y tratamos de volver a él. Cerca del final, hay unos momentos un poco agónicos, sombríos y cuesta arriba, pero si tienes suerte estarás arropado por tus amigos y quizá algún anónimo desconocido que te alegre estos últimos sufrimientos. Eso sí, los últimos instantes, antes del fin, debes intentar que te sepan a gloria... y llegar al cielo. En la carretera sopla el viento en contra, pero por lo menos a la hora a la que la transitamos nosotros no es muy fuerte. A pesar de la paliza que llevamos en el cuerpo, son nuestros kilómetros más veloces con diferencia, incluso más que los de la bajada. ¿Y por qué? Pues principalmente porque hay una persona que, en la bajada, había tocado el claxon para adelantarnos, y ninguno estamos preparados psicológicamente para que entre delante de nosotros, y como nos ha sacado una ventaja considerable, tenemos que apretar. Lo conseguimos a la entrada al pueblo, así que nos sobran los últimos metros, en los cuales nos dedicamos a reagruparnos, ponernos en fila, y peinarnos para la foto final.

¡¡Equipazo!!


Se acercan las elecciones al parlamento europeo. Warning, warning, aquí viene el rollo chungo de Alberto. Pero por muy absurda que nos parezca la idea de tener un parlamento europeo, tenemos que ir a votar. Es prácticamente el único arma que tenemos contra estos hijos de la gran puta: no votarles, ir a votar, pero votar a otros. Es la única cosa que se tienen que envainar y aceptar. Cuando parecía en 2003 que Rajoy iba a ganar, perdió y se la tuvo que envainar. Cuando Rubalcaba sacó 110 escaños y Rajoy 184, se la tuvo que envainar (bueno, sigue ahí enganchado como un percebe, pero se tuvo que envainar la derrota). En este sentido, os recuerdo algunas de las cosas tan bellas que, en los últimos años, los del PPSOE nos han hecho: la ley del aborto de estos, poniéndolo tan difícil, y la de aquellos, tan flexible, dejando que una niña de 16 años lo hiciera sin el conocimiento de sus padres. El regalo de 57.000 millones de euros a la banca (me acabo de sacar la cifra de la manga), de estos; y consentir durante 8 años de mirar para otro lado que ese regalo fuera "imprescindible". Los indultos de estos y de aquellos. Los cambios en la Constitución para que sea prioritario pagar la deuda a Alemania, prevaleciendo sobre la partida presupuestaria de Sanidad y Educación. Las constantes manipulaciones en los medios de comunicación, ocultando deliberadamente la verdad, llevándonos como zombies de un lado para otro. Los cargos directivos vitalicios en grandes empresas energéticas de estos y aquellos. Las cuentas en Suiza, los enormes patrimonios, la impunidad. Pero la culpa no es suya, sino nuestra por elegirles. También los rusos eligieron a Putin, los alemanes a Hitler, los venezolanos a Chávez y Maduro, los americanos a Bush hijo (salvando las diferencias que haya que salvar). Votemos a alguien que inspire sensatez, porque la desfachatez de estos y aquellos ya la conocemos demasiado bien.

En la snack-zone me encontré con Juanmi, pero al él no le solté la chapa de política.
Pero fijaos qué borracho él con la cerveza vacía y yo con mi zumito.

Presiento que los políticos miran con preocupación a nuestro alrededor. Miran a El Cairo y no les gustan las revueltas. Ni las de la Plaza Taksim de Estambul, ni tampoco las de Kiev. Al hilo de esto, os dejo un extracto del libro que me estoy leyendo (Sinuhé, el egipcio, de Mika Waltari) "Y un temor se apoderó de mí: el de que verdaderamente el faraón, los cortesanos, los nobles y los dignatarios que vivían en la ociosidad, así como yo durante estos últimos años, no fuésemos más que parásitos engordados por el pueblo, como las pulgas en la pelambrera del perro. Quizá la pulga en la pelambrera del perro se imagina ser lo esencial y que el perro no vive más que para mantenerla. Quizá también el faraón y su dios no son más que dos pulgas en la pelambrera de un perro y no procuran a este más que molestias sin ningún provecho, porque el perro sería más feliz sin pulgas". Y añado yo: "¡¡Perros, vamos a desparasitarnos pronto de vosotros, madafacas!!".

Con respecto a la Maratona di Roma (que ya sé que os la suda, pero a mí me la pela que os la sude) la semana pasada era de relativa descarga: el sábado tocaban 6 km suaves y el domingo, en teoría, una prueba sobre la distancia del medio maratón (total 27 km en el finde), pero al final hicimos Molinicos (unos 13+500) y un entrenamiento el domingo de 16+650, en total unos 30 km y pico. Cumplimos de sobra y afrontamos ahora la recta final con un kilometraje semanal de 8+12+13+13+30 y 8+12+13+13+25, seguidos de dos semanas super-flojas para llegar al gran día con ganas. De momento muy bien, a ver qué tal lo poco que queda.

Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.

lunes, 17 de febrero de 2014

El Expreso de Balazote

El Expreso de Balazote es cuando uno va a Balazote a la carrera muy justo de tiempo y luego encima se tiene que volver de correprisa y sin apenas tiempo de saludar a nadie ni de beberse las cervezas que le hubieran apetecido.

 

Pero bueno, hay que adaptarse a los viajes con los compañeros tal como vienen, porque otras veces el que lleva prisa es uno mismo.

Yo es la primera vez que iba a esta carrera, bueno, incluso es la primera vez que ponía el pie en esta villa. Y me gustó mucho el trazado... que no voy a pararme en describir. Me recordó a la carrera de San Pedro, por el mismo tipo de paisaje (claro, está cerca), misma vegetación, etc.

Mis sensaciones fueron muy buenas; pero es que no se pueden describir sin decir que, inmersos como estamos en la preparación para la Maratona di Roma, decidimos invertir el entrenamiento del sábado y del domingo, y en vez de hacer 13 el sábado y 28 el domingo, veníamos de hacer los 28 el domingo, que redondeamos con los 12 de la carrera de Balazote y uno previo adicional de calentamiento. Creo que no se me ha entendido: me la suda y que os follen.

El sábado aquellos 28 se me dieron fatal, terminando los últimos 16 a ritmos de 5:50-6:10 aproximadamente. Pero bueno, psicológicamente hay que vivir algún día de estos en la preparación, así que como aguanté los 28 me di por satisfecho. Pero el domingo en Balazote, a pesar de la paliza del día anterior, me sentí estupendamente. Hasta el km 9+500 rodamos Juan Ra Horakhti y servidor, junto con Luis y, a tramos, Tomy, a ritmo medio de 5:22, que no está nada mal teniendo en cuenta la cuesta inicial (y la paliza del sábado). Pero justo en ese punto, cuando volvíamos a pasar por el puente sobre el río Don Juan, iniciamos Ra y yo una escaramuza final que nos llevó a realizar el km 10 a ritmo de 4:58, el km 11 a ritmo 4:35 y el 12, con cuesta recia incluida, a ritmo de 4:31.


Apoteósico fin de carrera que nos dio un subidón tremendo para afrontar estas últimas semanas cargadas de kilómetros que nos quedan. Concretamente, la semana que acaba de terminar he hecho una tirada larga de 30 km el domingo (el día que se celebró la prueba de Bienservida) en la que me acompañó el gran Blas nada menos que 26 km (ojo, 57 años en las espaldas y él no se está preparando nada en concreto). No me duele nada, no se me está haciendo pesado, y tengo la moral por las nubes.

¡¡Hala, a cascarla!!

Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.

sábado, 8 de febrero de 2014

Elx de la Serra 2014: Volta a la Penya de San Blas

A mi quin assalta el buit d'inspiració, per això fico les meves frases en el traductor una versió de com sonen en, per exemple, català.


Con el tema de la preparación de la Maratona di Roma, encajar entrenamientos y carreras, sobre todo si estas últimas son los sábados por la tarde, no es tarea fácil. Y encajar además la opción de pasar el fin de semana en una casa rural, pues aún más difícil... a priori. Menos mal que compartimos casa con varios monstruos del running, así que además de echarnos unas buenas risas, sus buenas cervezas, algún gintónic, asado de carne, arroz al fuego de sarmientos y demás, también fuimos a la carrera y a pegarnos un buen entreno el domingo por la mañana.

Para vosotros, oh, queridos lectores, no sé qué hora será, pero para mí es viernes por la noche. Y tengo sueño y ganas de irme a dormir. Pero el domingo voy a Balazote y no quiero que se me apelotonen las crónicas, y mañana me toca tirada larga de 28 km. Así que seré breve.

¿Qué queréis que os diga de la carrera de Elche de la Sierra? Catorce kilómetros y pico, tres subidas bastante empalagosas, y unos últimos 2500 metros con unas últimas tachuelas considerables.

Pequeño gran club.

Como al día siguiente me tocaban nada menos que 26 km (al final fueron sólo 20,5 pero con unas cuestas terroríficas), me tomé la carrera con calma y acompañé a nuestro presi Paco Carratalá. Nos paseamos (ojo no cambiar "s" por "j") por el pueblo, bajamos por la carretera que lleva hasta el puente sobre la Rambla del Arroyo de la Anchura (km de carrera 2+400, cota 580), por donde giramos a la izquierda, hacia arriba y luego otra vez hacia abajo hasta el puente de la Rambla de la Nava (km de carrera 3+850, cota 608). Ahí sí empieza la primera de las subidas tochas, hacia Puerto Lope por el Camino de la Hoya Nevada (km de carrera 5+390, cota 704). De momento íbamos despacio pero el acompañado me aguantaba bastante bien.

Después de esa subida hay, como sabréis, una zona de subidas y bajadas que concluyen (km de carrera 6+500, cota 700) en un cruce de caminos (conocido como Cruce de La Hoya) en el cual damos un giro a la izquierda para enfilar una bajada de prácticamente 2 km de longitud, bastante tendida y agradable de bajar. Esta senda, llamado Camino de Yeste, tiene su punto más bajo en un puente sobre un pequeño cauce  (km de carrera 8+500, cota 588). A partir de ahí empieza a joderse la cosa porque volvemos a subir, suave primero, y de golpe después. Mencionar que en este lugar hay una casa vieja donde siempre había un grupo de chavalucos tomando cubatas y con música, pero este año únicamente había unos voluntarios de Cruz Roja.

Pues bien, Paco se para de golpe y dice que siga yo sólo. Le había prometido que haría la carrera con él, pero también que no iba a caminar en las cuestas, así que me fui distanciando poco a poco. Aquí uní mis fuerzas con Anabel de Valdenganga (ilustre dosquinceña por un día), con quien subí la llamada Cuesta de la Peña del Agua (imagino que refiriéndose a la peña que queda a nuestra izquierda según subimos, que no es la misma que la de San Blas). El punto más alto de este paraje está en el km de carrera 9+400, con cota 635.

Iniciamos la bajada que hay a continuación, que da gusto porque son casi otros dos km. Durante el trayecto se llega a una diminuta aldea donde siempre hay gente aplaudiendo, y mira tú por donde de un fogonazo me saluda un antiguo compañero del trabajo. A todo esto Anabel y yo habíamos cogido ya a nuestro dosquinceño Blas, que andaba dando la vuelta a la peña homónima. También coindicimos un trecho con un niño de 15 años, que la verdad no me he parado a mirar después cómo quedó en la clasificación.

En la bajada última y más fuerte, justo antes de llegar por segunda vez a la Rambla del Arroyo de la Anchura (km de carrera 11+100, cota 527), Blas se queda atrás y compartimos Anabel y yo los últimos metros juntos en la durísima subida a la pedanía de Villares, en cuya curva de 180º se ausentó la banda de rock que tocaba en vivo, aunque no faltó gente animando y haciendo fotos, como esta que inserto aquí:

Anabel, Blas (detrás de servidor), y al fondo unos cuantos pusilánimes andando en vez de correr (les delatan sus brazos bajados).

De aquí en adelante afronto el último sector de la carrera en solitario, dosificando para tratar de no desgastarme demasiado (¡¡un abrazo, Lola Fields!!). Supero con relativa comodidad la subida hasta el monumento a Amílcar Barca, ubicado en las inmediaciones del lugar donde se sospecha que murió este general cartaginés a manos de los rebeldes oretanos en el año 228 a.C. Y muchos diréis: ¿qué monumento? Claro, eso os pasa por correr mucho, mirar al suelo, llegar asfixiados, etc. Bueno, la verdad es que nos pilla de espaldas. Os dejo una fotico para que os fijéis el año que viene:

Lo del fondo es precisamen-e-te la Peña de San Blas (km de carrera 12+500, cota 594)

Lo último reseñable, si es que algo de lo que yo diga puede valer la pena, cosa que dudo cada vez más, es que tuve que esprintar un poco al final, puesto que iban unos colegas vestidos de mujeres, estilo manolas un tanto sui generis, velas incluídas, y la verdad, me hubiera jodido salir en las fotos de meta llegando detrás de ellas, que luego la gente las ve (las fotos) y piensa "Joder, qué tío más matao, que llega después de unos disfrazaos", y claro, no es plan, que uno tiene su reputación.

¿Quién iba a ser al que se le pillara comiendo?

Y para finalizar, aunque lo mismo os la suda, pero que os den, comentar que la preparación para la Maratona di Roma va bien. Estoy en las semanas más fuertes y creo que voy bastante bien con los entrenos, y además anima mucho que la gente se interese por ti, así que gracias a todos. Ah, y una foto inédita: ¡¡mis hijas en el pódium!!



Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.

martes, 28 de enero de 2014

Medio Maratón Internacional de Santa Polla 2014 (XXV edición)

Domingo 19 de enero de 2014, Albacete, 7:30 a.m., última llamada por motivos laborales desde dentro del coche, en la calle, y como no ha habido ninguna novedad destacable, por fin me voy a Santa Pola.


El coche va completo, somos 4, y de que recojo a JuanRa, Paco (nuestro Presi) y Martina, no salimos a la autovía hasta casi las 8. En dos horas hay tiempo de sobra para llegar, así que aparcaríamos sobre las 10 y en media hora teníamos que contactar con Rocío, que nos cogió los dorsales el día anterior a algunos, y con Villa, que tenía el de Martina. Tiempo de sobra.

Salida 191 de la A-31. Paramos a echar un café y a que Paco haga de cuerpo. Otros 15 minutos, entre parar y hacer nuestras cositas, perdidos. Pero bueno, hay tiempo.


Antes de llegar a Alicante, ¿por dónde vamos? ¿Por Elche o por el aeropuerto/Arenales? ¡¡Por el aeropuerto, dónde va a parar!! Pues bien, justo antes de entrar al túnel del Altet, atascazo y parados. Y ya eran las 10 menos 10. Choto muerto, vamos a llegar tarde o casi-tarde. Un poco de nervios y algunos Whatsapp mandados/recibidos con la idea de tranquilizar/encabronar, pero por suerte la cosa se agiliza ligeramente y entramos a Santa Pola a eso de las 10:10.

Aparcamos rápido, pero a tomar por culo de la salida. Pero no hay mal que por bien no venga, así que como ese día nos tocaban 24 km según nuestro programa de entrenamiento para la Maratona di Roma (23-3-2014), pues trotando a por los dorsales. A las 10:20, con todo el grueso del pelotón colocado desde hacía media hora, llegamos y llamamos a Rocío para que nos dé a JuanRa y a mí nuestros dorsales y el de Luis. Paco y Martina tienen que buscar a Villa para el suyo. Por suerte Rocío está en el mismo lado del pelotón que nosotros, si no hubiese sido imposible. Entrega ultra-rápida y a la plaza del Hotel Pola Mar (la de las escaleritas que hay junto a la cola del pelotón, lo que luego es el km 7 más o menos), a por Luis. Llegamos sobrados, a las 10:24, y aún nos da tiempo de hacernos esta foto de recuerdo, aunque para recuerdo, la imagen de Luis completamente solo en lo alto de las escaleras, cagándose interiormente en todas nuestras muelas.

Como podéis ver, la plaza completamente desierta de corredores: todos estaban ya en el pelotón de salida.

Luego nos vamos a la cola del pelotón de salida, y cuando digo cola, quiero decir justo en la cola. Allí Alberto, el Sombrilla, nos hace la última foto antes de salir, me conecto música muy bajita en el móvil y los auriculares (y así de paso oigo el móvil por si me llaman del curro, cosa que no ocurrió), y mando un Whatsapp a mi mujer exactamente a las 10:29. Salimos prácticamente los últimos y a las pruebas me remito: de los 8 vídeos de salida que hay en CorriendoVoy, estamos en el nº 8, y detrás de nosotros no van más de 150 personas.

De izquierda a derecha, de pie, Juan Perdigón, Blas, servidor, Luis, media cara de Pedro León, Jose Manuel 'El Fuerzas', Martina y Paco 'Presi'. Agachados, JuanRa y Sebas.

Ahora bien, esto de salir detrás no es nada malo en Santa Pola. ¿Que por qué? ¿Hace falta que lo explique? Lo digo por la inmensa cantidad de tías que corren esta prueba, a las cuales adelantar es un placer, a la vez que una pena. Como sabéis, de principio a fin es una carrera en la que, dado el elevado número de participantes, vas constantemente rodeado de gente. Y de entre toda esa gente hay un número considerable de muchachas que da gusto ver. Por eso el año que viene, si vuelvo a Santa Pola, voy a volver a ponerme al final del todo. Bueno, por eso y porque llegaremos tarde casi seguro. Y porque siempre tiene uno la sensación de ir adelantando a todo quisqui; eso también mola.

 
Empezó a llover justo en el instante en que empezó la carrera. Particularmente creo que no llovía demasiado, y a mí lo que es la lluvia en sí no me molestó. Otra cosa fueron los charcos que se formaron, que fueron muchos, y que te hacían correr con la precaución de no mojarte los pies más de lo necesario, aunque me temo que todo el mundo llegó con los pies empapados. Además cuando acabó la carrera seguía lloviendo, lo que deslució mucho el "momento saludo" típico del final de las carreras.

En cuanto a la carrera en sí, bueno, la mayoría ya la conocéis. Yo sólo es la segunda vez que voy, y creo que fue el mismo recorrido, aunque algunos dicen que cambiaron un poco los primeros 3 ó 4 kilómetros (CONFIRMADO, lo acabo de comprobar comparando las dos carreras según Ragnim Connect, y las ediciones 2013 y 2014 han sido exactamente iguales en cuanto al trazado).

El planteamiento era tomárnoslo como un entrenamiento más, un poco más rápido quizá, tratando de beber agua y tomar geles/glucosas ya que para eso estábamos, al fin y al cabo, en una carrera. Salimos JuanRa y yo un poco más rápido, dejando atrás desde el principio a Luis, Perdigón y Blas, que sólo llegaron 3 minutos más tarde (y la verdad, podríamos haberla hecho juntos), así como también, a su ritmo, a Sebas, El Fuerzas, Pedro León y Paco (not-circuiteer).

En los primeros km vamos adelantando a algunos conocidos: Cris y Vic Zamora, Carri, Ángel Plaza y Mamen del Quijote, Javi 'Boti' y Tino Cebrián de los Garduñas, Irina de Tarazona, algún que otro desperdigado más de Madrigueras, El Salobral, algún Keniata (se me olvida alguno, eso seguro), y nuestros compañeros del Dosquince Juan Trampolín y Jota. Al paso por el puerto ya vemos que le sacamos bastante ventaja al gruppo persecutore, prácticamente todo ese tramo de ida-y-vuelta en el que ves a los demás. Nuestros ritmos eran entre 5:05 y 5:15, más o menos, con un primer km casi a 6:00, aunque no iba yo mirando mucho el crono-pulsómetro-gps.

En la zona del km 8-9, aproximadamente, empieza un tramo en los que te cruzas con los que van ya por el km 13-14. Así que me pegué a los conos a ver si veía venir a algún conocido de los más rápidos de la provincia, en especial a los amigos Paco Núñez Two-millas y Mariángeles Megàne. Evidentemente pasaron (primero el uno y luego la otra, puesto que ambos iban a tratar de hacer M.M.P.) como una exhalación en dirección contraria pero sí nos dio tiempo a saludarnos y animarnos, mutua y fugazmente.

De que nos quisimos dar cuenta estábamos en el km 10. Como íbamos a 'dos paradas' nos tomamos cada uno nuestra droga, dimos media vuelta al final del paseo marítimo, y volvimos en dirección al pueblo. La avenida se hace interminable, pero bueno, en seguida llegas al km 15 (segundo chute de droga) y ya no queda nada. Yo tenía bastante pesadez en las piernas (el día anterior habíamos hecho 14 km por la mañana, esta es mi excusita del niño Jesús), pero me puse en modo semi-autómata, una zancada detrás de otra sin pensar en nada en particular salvo en los culos femeninos que íbamos tomando de referencia.

Media vuelta en la valla de la salina, km 18, paseo marítimo y nueva avenida larguísima; pero también te empiezas a cruzar con gente y te entretienes un rato. Un voceras de no sé qué club nos amargó unos cientos de metros, menos mal que ya nos adelantó y se fue a la mierda. Por fin llegamos a la zona del puerto, donde hay otra avenida kilométrica. Aquí JuanRa puso a prueba mi estado psico-físico con un comentario-trampa, de manera tal que, dependiendo de mi respuesta, ya sabe él si voy tocado o no. El año pasado en la zona del km 15 me comentó algo así como "Mira esa tía del perro", en referencia a una espectadora que debía estar como un tren, pero parece ser que no le respondí de manera coherente. Este año, ya en el km 20 (Avenida de Granada), me dice "Toma como referencia el cartel que hay al fondo, el de Burger King. ¡¡Espera, no!!, mejor toma como referencia ese culito de ahí delante", a lo que respondí "O sino ese otro, o ese, o ese", síntoma inequívoco de que iba sobrado de fuerzas, y psicológicamente lúcido.

Al final llegamos a meta en 1:48:18, a una media de global de 5:08 min/km, tiempo que me deja muy satisfecho habida cuenta la carga de kilómetros de las últimas semanas, el entrenamiento de 14 km del día previo, los casi 2 km previos a la carrera, los nervios, la lluvia los culos y los charcos.

Esperamos poco, porque enseguida llegaron los 3 dosquinceños ya nombrados que venían a la zaga. Aunque como ellos vinieron en el autobús y se quedaban a comer, y seguía lloviendo y nos empezábamos a quedar fríos, no nos entretuvimos mucho y nos fuimos al coche. No había manera de cambiarse de ropa con los dedos de las manos ateridos de frío, pero con mucho esfuerzo lo conseguimos. Rápidamente llegaron El Presi y Martina (2:03 aprox.) y nos fuimos. La vuelta se dio bien, puesto que no pillamos atasco a la salida, y además nos detuvimos tranquilamente a comer en Almansa, echándonos unas buenas risas y poniéndole la guinda al día.

Y ya por último no quería dejar pasar la oportunidad de decirle a todo aquel que lea esto y que no haya ido nunca a correr la Media de Santa Pola, que vaya pensando seriamente en apuntarse para el año que viene. Es una carrera formidable en todos los sentidos. Yo era un escéptico hasta que la probé, y trataré de volver año tras año. Eso sí, lo que no creo que vuelva a hacer es apuntarme, porque dadas las fechas en que se celebra, es posible que sea duda hasta última hora (como este año), así que en lo sucesivo engancharé un dorsal in extremis de alguien que no pueda ir (este año dentro del Dosquince se han quedado 2 dorsales libres, y conozco a 3 ó 4 personas más que se han quedado sin ir).

Gracias por estar ahí.
De nada por estar aquí.

Salu2.
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